lunes, 9 de julio de 2012

Ven acércate


-Ven acércate, siéntate al lado mío.

Ahora que miro sus ojos esa intriga e inseguridad me plantean un problema que no había tenido en cuenta. ¿Cómo empiezo a hablarle? Puedo utilizar una voz suave, ser gentil y dejarme llevar por la narración; o quizá pueda personificarme con la experiencia de los años con un tono grave y sentencioso. Aunque me estoy dando cuenta que este retraso va promoviendo un cambio en su rostro, veo que el miedo se acentúa. Debo reconocer que esta no era mi intención pero es inevitable ese escalofrió de placer que me recorre la espina. No pensé que este momento sería así, me imagine en una postura más segura capaz de controlar la situación. Observe al otro varias veces y era sencillo. El se acercaba, planteaba el asunto y mal o bien la persona comprendía. ¿Qué puedo estar haciendo mal? ¿Acaso la frase que utilice para entablar la conversación no fue la correcta? ¡Claro que fue la incorrecta! ¿Como puede acercarse? ¡Si esta postrado! Creo que tendría que decir algo, ya no me gusta como me mira…

-Hijo mío, me acerco en este día fatídico, para darte la extremaunción.

Me parece que eso tampoco estuvo bien.

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