lunes, 9 de julio de 2012

El fuego me tranquilizaba.


Estuve un rato largo observando las chispas, las llamas de distintos tonos.

Se que el también lo hacía.

Sentía que me miraba de reojo, aunque nunca dejaba de comer.

No se bien en que momento de la noche llegó.

Pero ahora estaba ahí, y lamentablemente tanto el como yo estábamos despiertos.

La realidad es que ella nunca me importó, y verla a unos pasos muerta me sugería una cierta incomodidad, como si ese estado no tardara en llegarme.

Se que el se daba cuenta…

Y en ese momento giró y me miró de frente, era como si pudiera leerle la mirada.

Ahora es mi turno.

De pronto pasó por mi lado y me sonrió.

Si, el maldito lobo me sonrió y se fue.

Y yo me quedé al lado del fuego y de la muerta, y sentí…

Bueno, la realidad es que ella nunca me importó.

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